8 de mayo de 2013

Fascismo

Hollywood representa el fascismo como pandilla de malencarados en uniforme que agitan estandartes y gritan órdenes. 
La realidad es más perversa. Según Franz Leopold Neuman en Behemoth: The Structure & Practice of National Socialism, 1933-1944, el fascismo es la complicidad absoluta entre el gran capital y el Estado. Donde los intereses del gran capital pasan a ser los de la política, anda cerca el fascismo. No es casual que surja como respuesta a la Revolución comunista de la UniónSoviética.



El fascismo niega la lucha de clases, pero es el brazo armado del capital en ella. 

Aterroriza a la baja clase media y la marginalidad con el pavor a la crisis económica, a la izquierda y la proletarización y las enrola como paramilitares para reducir por la fuerza bruta a socialistas, sindicalistas, obreros y movimientos sociales. 
Mussolini fue subvencionado por la fábrica de armas Ansaldo y el Servicio Secreto inglés; Hitler financiado por las industrias armamentistas del Ruhr; Franco, apoyado por terratenientes e industriales, Pinochet por Estados Unidos y la oligarquía chilena.

La crisis económica, hija del capitalismo, es a su vez la madre del fascismo

A pesar de estar en el bando vencedor en la Primera Guerra Mundial, Italia sale de ella tan destruida que la clase media se arruina y participa masivamente en la Marcha sobre Roma de Mussolini. En la elección de mayo de 1924, Hitler obtuvo sólo el 6,5% de los votos. En las de diciembre de ese año, sólo el 3,0%. Pero en las de 1928, cuando revienta la gran crisis capitalista, obtiene 2,6%, en 1930 gana 18,3%, y en 1932, 37,2%, con lo cual accede al poder y lo utiliza para anular a los restantes partidos. Pero el fascismo no remedia la crisis: la empeora. Durante Mussolini el costo de la vida se triplicó sin ninguna compensación salarial ni social. Hitler empleó a los parados en fabricar armamentos que condujeron a la Segunda Guerra Mundial, la cual devastó Europa y causó sesenta millones de muertos. Franco inicia una Guerra Civil que cuesta más de un millón de muertos y varias décadas de ruina; los fascistas argentinos eliminan unos treinta mil compatriotas, Pinochet asesina unos tres mil chilenos. Tan malo es el remedio como la enfermedad. 

El fascismo convoca a las masas, pero es elitista

Corteja y sirve a las aristocracias, sus dirigencias vienen de las clases altas e instauran sistemas jerárquicos y autoritarios. Charles Maier, historiador, recalca que hacia 1927, el 75% de los miembros del partido fascista italiano venía de la clase media y media baja; sólo 15% era obrero, y un 10% procedía de las élites, los cuales sin embargo ocupaban las altas posiciones y eran quienes en definitiva fijaban sus objetivos y políticas. Hitler establece el “Fuhrer-Prinzip”: cada funcionario usa a sus subordinados como le parece para alcanzar la meta, y rinde cuentas sólo al superior. El Caudillo falangista responde sólo ante Dios y la Historia, vale decir, ante nadie.

El fascismo es racista

Hitler postuló la superioridad de la “raza” aria, Mussolini arrasó con libios y abisinios, y planeó el sacrificio de medio millón de eslavos “bárbaros e inferiores” a favor de 50.000 italianos superiores. El fascismo sacrifica a sus fines a los pueblos o culturas que desprecia. Los falangistas tomaron España con tropas moras de Melilla. Alber Speer, el ministro de Industrias de Hitler, alargó la SegundaGuerra Mundial de dos a tres años más con la producción armamentista activada por tres millones de esclavos de razas “inferiores”.

Fascismo y capitalismo tienen rostros aborrecibles que necesitan máscaras. 
Los fascistas copian consignas y programas revolucionarios. Mussolini se decía socialista, el nazismo usurpó el nombre de socialismo y se proclamaba partido obrero (Arbeite); en su programa sostenía que no se debía tolerar otra renta que la del trabajo. Por su falta de creatividad, roban los símbolos de movimientos de signo opuesto. Los estandartes rojos comunistas y la cruz gamada, símbolo solar que en Oriente representa la vida y la buena fortuna, fueron confiscados por los nazis para su culto de la muerte.

El fascismo es beato

Los curas apoyaron a los falangistas que salían a matar prójimos y fusilar poetas. El Papa bendijo las tropas que Mussolini mandó a la guerra; nunca denunció las tropelías de Hitler. Franco y Pinochet fueron idolatrados por la Iglesia.

El fascismo es misógino

La misión de las mujeres se resume en Kirche, Kuchen, Kinder, vale decir, iglesia, cocina, niños. Nunca figuró públicamente una compañera al lado de sus líderes; quienes las tuvieron, las escondieron o relegaron minuciosamente. Nunca aceptaron que una mujer ascendiera por propio mérito o iniciativa. Hitler las encerró en granjas de crianza para parir arios; Mussolini les asignó el papel de vientres para incrementar la demografía italiana, Franco y Pinochet las confinaron en la iglesia y la sala de partos.

El fascismo es anti intelectual

Todas las vanguardias del siglo pasado fueron progresistas: la relatividad, el expresionismo, el dadaísmo, el surrealismo, el constructivismo, el cubismo, el existencialismo, la nueva figuración. A todas, salvo al futurismo, las trató como “Arte Degenerado”. El fascismo no inventa, recicla. Sólo cree en el ayer, un ayer imaginario que nunca existió. El fascismo asesinó a Matteotti, encarceló a Gramsci, fusiló a García Lorca e hizo morir en la cárcel a José Hernández. Pinochet asesinó a Víctor Jara. Cuando oigo hablar de cultura, saco mi pistola, decía Goering. Cuando oigamos hablar de fascismo, saquemos nuestra cultura.

Luis Britto Garcia
Escritor venezolano



18 de enero de 2013

Estados Unidos, marzo-junio de 2013 – Desconexión del hombre-enfermo del mundo y última fase de impacto de la crisis sistémica global

Hasta ahora el desarrollo de la crisis se describió exactamente siguiendo las cinco fases definidas por nuestro equipo desde mayo de 2006 (GEAB n°5) y completadas en febrero de 2009 (GEAB n°32): inicio, aceleración, impacto, decantación y desarticulación geopolítica global, las dos últimas etapas desarrollándose simultáneamente. En los últimos números y, en particular, en el GEAB n°70 (diciembre de 2012), comentamos ampliamente los procesos en desarrollo a partir de las dos últimas fases, una decantación de donde emerge a duras penas el mundo de mañana sobre los escombros de la desarticulación geopolítica mundial.

Pero habíamos subestimado la duración del período de decantación que venimos atravesando desde hace más de cuatro años, período durante el cual todos los protagonistas de la crisis colaboraron para un objetivo común, ganar tiempo: Estados Unidos, haciendo de todo para impedir la aparición de soluciones alternativas al USD, a pesar de la situación catastrófica de todos sus fundamentos sistémicos, con el objeto de impedir que sus acreedores se liberen (pérdida de credibilidad de las otras monedas incluidos actualmente el yen, ensañamiento contra los intentos de desconectar el petróleo del dólar, etc…); el resto del mundo mediante el desarrollo de estrategias inteligentes consistentes para mantener la asistencia a Estados Unidos a fin de evitar su repentino derrumbe que sería el primero en sufrir y, simultáneamente, en construir soluciones alternativas y de desacoplamiento.

Al final de este largo periodo de aparente « anestesia » del sistema, consideramos que es necesario introducir una sexta fase en nuestra descripción de la crisis: la fase final de impacto que tendrá lugar en 2013.

Sin duda, Estados Unidos creyó que el resto del mundo siempre tendría interés en mantener la asistencia respiratoria artificial de su economía, auque es probable que ahora no lo crean. En cuanto al resto del mundo, los últimos capítulos de la crisis (grave crisis política, parálisis en la toma de decisiones, evitando por un pelo el abismo fiscal, la perspectiva de un default en marzo y la continua incapacidad para implementar la más mínima solución estructural) lo convencieron del inminente colapso y todos los actores están atentos a la menor señal de cambio para liberarse, conscientes de que al hacerlo precipitarán el colapso final.

Nuestro equipo considera que en el contexto de las extremas tensiones inducidas por el próximo aumento del techo de la deuda estadounidense, en marzo de 2013, tanto por las tensiones políticas internas y las financieras mundiales, no faltarán señales que provoquen la desaparición de los últimos compradores de T-Bonds, desaparición que la FED ya no estará en condiciones de compensar, lo que conllevará a un aumento de los tipos de interés que impulsará el endeudamiento estadounidense a niveles astronómicos no dejando ya ninguna esperanza a los acreedores de ser reembolsados, quienes preferirán tirar la esponja y dejar al dólar desmoronarse... colapso que será la primera solución verdadera, dolorosa, sin duda pero real, para la deuda estadounidense.

Esta es la razón por la cual nuestro equipo anticipa que 2013, Año 1 del Mundo de mañana, se impondrá esta « racionalización » de las cuentas estadounidenses y mundiales. Todos los actores tienden hacia esta etapa cuyas consecuencias son muy difíciles de predecir pero que al mismo tiempo es una solución ineludible para la crisis, teniendo en cuenta la imposibilidad estructural de Estados Unidos de implementar verdaderas estrategias de reducción de su deuda.

Con el fin de hacer un balance de causas y consecuencias de esta última fase de impacto volvamos a las razones por las cuales el sistema tuvo tanto tiempo. Nuestro equipo analizará las razones por las que la conmoción ocurrirá en 2013.